En el claroscuro, navegando por la
mar, los marineros comparten el pan.
A lo lejos el delicioso canto de las más
preciadas ninfas comienza a sonar,
Se vislumbra el funesto final.
Tiernas y diabólicas criaturas,
Vertiendo sus
fervores.
Monstruos de las profundidades con rostros
angelicales,
Los marinos no podrán resistir nunca más.
El himno luctuoso los ha encantado,
¡Oh, placentero pecado a punto de estallar!
El agua se tiñe de rojo, víctimas de un amor
furtivo e infernal,
Los demonios sonríen, otra noche de juego, nada
más.
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