Hay una caja con fotografías
que nadie ha querido ordenar,
porque algunas cosas siguen vivas
aunque los años pasen igual.
La ciudad cambió de dirección,
los amigos también,
y nosotros aprendimos a sobrevivir
sin convertir el corazón en una estatua para el aplauso de nadie.
Tú preguntabas por mi negocio
como si fuera el proyecto más importante del mundo,
y escuchabas mis planes imposibles
con una atención sobrenatural.
Mientras otros hablaban de pdf y coches baratos
nosotros hablábamos de las cosas
que todavía podían mejorar.
Y decías:
"¿Qué necesitamos?"
como quien pregunta: ¿Cómo puedo ayudarte a volar?
Y ahora que el tiempo ha seguido avanzando,
a veces me descubro haciendo lo mismo
sin pensarlo,
sin quererlo,
como si el amor encontrara formas
de continuar.
Nunca fuimos una postal perfecta,
ni una familia de televisión,
pero siempre había flores en el comedor
y proyectos sobre la mesa de certificados
Yo hablaba de Europa,
de canciones,
de arte,
de escapar.
Y ustedes sonreían
como si el mundo fuera más pequeño
de lo que parecía en realidad.
Nunca me enseñaron a rendirme.
Eso es algo que entendí después.
Porque cuando faltaba algo,
nadie escribía discursos heroicos.
Simplemente buscábamos la manera.
"¿Qué necesitamos?"
¿Se acabó la dulzura en la alacena?
¿La llama sigue viva en la cocina?
¿Todavía navegan tus proyectos
contra la corriente de los días?
¿Quién está cuidando de ti esta noche?
Preguntas tan pequeñas
que parecían no significar nada.
Preguntas tan pequeñas
que terminaron construyendo una vida.
Y hay días en que estoy cansada.
Cansada de ser fuerte
Cansada de resolver.
Cansada de calcular.
Pero entonces me escucho preguntando:
"¿Qué hace falta?"
Y entiendo de dónde viene esa voz.
No nació en mí.
Me la heredaron.
Porque el amor nunca se pareció
a las películas.
El amor era alguien escuchando mis ideas.
Era alguien creyendo en mis proyectos.
Era alguien preguntando por mis sueños
como si fueran importantes.
Y si algún día todo sale bien,
si la ciudad vuelve a abrir sus puertas,
si las fiestas regresan,
si el negocio vuelve a crecer,
sé exactamente a quién voy a pensar.
A las personas que me enseñaron
que cuidar a alguien
es preguntar cada día:
"¿Qué necesitamos?"